Caminando por la calle con los audífonos puestos, me encontré un pájaro, me hablo y me dijo que las cosas dejarían de ser como antes, que una gran tormenta se avecina.
no quise escucharlo y seguí caminando pensaba en cosas superficiales, son las que mas me importan: que carro me compraría en cuanto me ganara la lotería, todos los negocios que tendría.
Decidí en ese momento, saldría por la noche siendo una persona diferente, mientras chateaba con mi novia pensaba en que tanto valía la pena engañarla una ves mas, de cualquier manera se había convertido en costumbre, aunque nunca sentía nada mas que un vació, siempre volvía a ese punto.
Me cambie, me puse una camisa de esas que solo uso cuando quiero verme bien y camine por el pasillo obscuro sin escuchar nada mas que el ladrido de los perros, llegue abajo y me lave los dientes sin pensar en nada mas que esta noche seria diferente, tome las llaves del carro y salí sin escuchar el típico “a donde vas” de mi madre.
Manejando todavía sin saber hacia donde voy, como siempre.