Me levante ese día al primer zumbido del despertador. según me contaron después, así lo hicieron mis tres amigos.
sabíamos que este día cambiaría nuestras vidas para siempre, 2 estudiantes de universidad y 2 preparatorianos estaban decidiendo su destino demasiado temprano. “Es todo o nada” me dije a mi mismo al poner el pie izquierdo sobre el piso frió, me dirigí al aire acondicionado y lo apague igual que todos los días.
era el día mas planeado de nuestras vidas, hacia ya mas de 2 meses que lo esperábamos. En este día cubriríamos todo el esfuerzo de vidas de trabajo nunca llevadas, en cuestión de segundos habríamos ganado lo que en toda nuestras vidas nunca hubiéramos visto junto.
Conseguimos las armas con un amigo de esos que conoce a mas gente de la que debería, habíamos ahorrado las vacaciones y aun así no logramos completar para los chalecos, teníamos que pagar la mitad del dinero después del robo. Aunque todos eramos jóvenes el plan era digno de hollywood, un banco y dos carros del dinero habríamos vaciado en 1 hora, todos los puntos estaban cubiertos 4 jóvenes que hacen historia nacional, en una ciudad como culiacan, le puedes temer lo mismo a la policía que a los delincuentes. Nos estábamos convirtiendo en parte de lo que tanto odiábamos.
Ya dos meses hacia desde que habíamos empezado a cronometrar tiempos, apuntar los horarios de los camiones y como cambiaban cada semana, calculamos exactamente cuanto dinero cargaban los carros en el cajero midiendo el tamaño de las bolsas y la denominación de los billetes que tenia el cajero, no pensábamos vivir todas nuestras vidas de este golpe pero si poner algunos negocios que nos darían un plan de seguridad sin necesidad de estarse matando a diario por el pan de cada día, me reuní con mis amigos en catedral, todos estábamos algo nerviosos, yo mas que nada por la promesa que habíamos hecho: “disparar sin pensar en las consecuencias siempre a la mínima amenaza” después de mucho pensarlo todos decidimos que esto era necesario para llevar las cosas a cabo de la manera mas rápida posible, teníamos los 5 vehículos listos, las armas en la cajuela del carro, la camioneta de escape, los 3 carros que usaríamos para bloquear las calles, y las drogas en los bolsillos.
En ese momento se me vino a la cabeza todos los días de nuestros intentos de entrenamiento, con armas de juguete arrastrándonos por el suelo, corriendo y disparando, tirando con el rifle .22 que era lo mas cerca a un rifle como el que usaríamos, todos esos días de hablar por celular, preguntando si en verdad lo haríamos, llego la hora y cada quien tomo sus posiciones, hicimos la llamada de conferencia entre los cuatro cada quien se puso sus manos libres, tomo el vehiculo que les correspondía e inicio su camino, el show acababa de comenzar, todos sabíamos que si uno solo no cumplía con su parte, los demás no lo lograrían.
Llego el primero y entro al banco, disparo y grito que era un asalto, luego salio y se dirigió al siguiente punto, esa era solo una distracción. llego al siguiente banco sin ningún problema y se encontré en la parte de atrás conmigo, entramos encapuchados y volteando a los lados por el guardia, estaba del lado derecho, mi lado, le dispare sin sentir nada, me gusta pensar que fue así por los tranquilizantes. mi amigo se acerco a las cajeras quienes no dejaban de ver al guardia y les dio una bolsa de tela gris, yo apunte al gerente – no hagas las cosas mas difíciles, abre esa puerta – sentí que lo estaba diciendo ante miles de personas y solamente había 4 personas en la fila, el tercer amigo había chocado y bloqueado la calle en cuanto nos vio entrar, no había nadie en la calle.
El gerente abrió la puerta y apuntándole por la parte de abajo de la ventanilla, le di una bolsa para que la empezara a llenar, mi compañero ya había disparado a la ventanilla de las cajeras y tenia su bolsa llena. mire al reloj, nos habíamos pasado por 24 segundos, grite al gerente por la bolsa y salimos, el carro todavía encendido, estaba justo donde lo habíamos dejado, en ese momento nos avisaron que el camión estaba justo donde lo habíamos pensado que empezarían, grite que nos esperaran.